jueves, 12 de agosto de 2010

DIARIO DE UNA CAMINATA 3

DIARIO DE UNA CAMINATA (TERCERA PARTE)
Es interesante ver la reacción de las personas a mi participación en esta caminata….
Cuando alguien nos dice que es maratonista o ciclista o que decir de los triatlonistas o ironman tan de moda, los no deportistas como yo los vemos y decimos wow, que padre lograr eso, sabiendo que nosotros quizás no lo lograriamos, que no tenemos la constitución, la disciplina, las ganas ni la entrega para hacerlo, o simplemente que no nos interesa. Nos impresiona gratamente que alguien sea capaz de correr un maratón en 2.20 horas o de hacer un maratón mas x kilómetros en bicicleta más x kilómetros nadando, inclusive teniendo casi 60 años y llevando a su hijo parapléjico con él (como un video que me llegó por e.mail de un señor australiano). Algunos se atreven a hacer ese tipo de hazañas y muchos los admiramos por ello.
En mi caso no es así, yo no soy de grandes esfuerzos, podría decir que no lo hacia porque se me bajaba la presión y me desmayaba pero ese era un gran pretexto, sería mejor que no me gustaba o que no me motivaba o que simplemente soy floja. Y mucha gente lo sabe, sabe que no soy de grandes esfuerzos físicos, así que el hecho de haberme propuesto hacer una caminata y que esté la posibilidad de lograrlo hace que muchos de los flojos-no-deportistas como yo se sientan identificados, ya me han preguntado cuándo es esta caminata y si hay otras iguales, ¿interesante no?
Y finalmente llegué a San Francisco…. Claro, llegar no fue tan fácil porque tuve que hacer una maleta de “por si”… por si llueve, por si hace frio, por si hace calor, por si…. Porque no sabía qué podía suceder en la caminata.
Primero que nada debo darle las gracias a mi primo Daniel (gracias Daniel una vez más) porque voló de Los Angeles a San Francisco para estar conmigo y apoyarme el fin de semana, y fue un apoyo maravilloso. Lo menciono además de darle las gracias para que sepan de quien hablo en mi relato de la caminata.
El viernes empezó todo, llegué a registrarme y bueno, desde la entrada todo era ROSA!!!, digo, totalmente anti-testosterona, lo cual no estoy segura que sea lo mejor en cuanto a publicidad y manejo de mercado, porque muchos hombres se deben sentir excluidos o no se sienten parte del grupo cuando todo el mundo es parte de grupos de ayuda y más contra el cáncer.
Me registré y bueno, como buena mujer tuve que pasar por el “shopping” las camisetas de “Avon Walk” y la gorra y los tennis y bueno, todo lo que se me pudo ocurrir con eso de que estaba rebajado y además era por una buena causa….. ya sé, pretextos pretextos jejejeje.
Salimos cargados de bolsas y yo cada momento más nerviosa, ¿y si no podía? ¿Y si me agotaba? ¿Y si….? Todos los ysis que se me pudieron ocurrir, adonde Daniel me ayudó a irme tranquilizando.
Fuimos a cenar comida tailandesa, era pollo y noodles y esperaba que me cayera bien, la verdad es que me moría del antojo y bueno, dicen que es bueno comer pasta y yo supuse que los noodles iban de la mano.
Cuando decidí ir a San Francisco la verdad es que lo decidí por la fecha más que por otra razón, sin embargo ya allá descubrí una ventaja que no había considerado, San Francisco está en el siguiente meridiano, es decir, que tiene dos horas de diferencia con respecto a Coatzacoalcos, y aunque parezca una trivialidad fue maravilloso, porque a las 10 de la noche para mí eran las 12, y a las 5 de la mañana del sábado que me tenía que levantar, para mí eran las 7, y para alguien nocturno como yo, dos horas a esa hora de la madrugada son muchas horas. Claro, para Daniel sí eran las 5 de la mañana, sin embargo se despertó para llevarme al punto de encuentro (les digo que fue maravilloso como apoyo y no me creen)
Salimos del hotel para ir por el carro al estacionamiento y encontramos un charter del cual nadie sabía, y bueno, decidimos que mejor me fuera en el charter (o shuttle) para no perder tiempo en buscar donde era. Llegué a las 6.15 de la mañana y empecé a ver a las personas que estaban a mi alrededor. La mayoría eran mujeres, y habían muchos equipos, ya sea caminando en honor a alguien o con alguien, habían las vestidas de piratas, las de porristas, las que tenían alas de mariposa y las que traían un tipo halo de ángel.
Como era contra el cáncer de seno había equipos con nombres fabulosos, como “BoobsBosters” y “Dudes for Boobs”, había uno muy simpático que se llamaba “Save second base” y me costó un ratito entenderlo…. Si todavía no lo entienden pregúntenle a un adolescente cuando dicen llegaste a primera base con la chava? A segunda base? Recuerdan qué era segunda base?..... exaaaactoooo.
A las 6.30 de la mañana empezó la ceremonia de inauguración, la cual fue muy emotiva y motivante, y a las 7 en punto, ¡Dio inicio la caminata!!
Ya para entonces yo, que hablo con las paredes, había entablado conversación con una chava que iba sola igual que yo, así que decidimos empezar juntas, y me gustó porque traía buen ritmo, asi que arrancamos.
Ya me había preguntado como íbamos a pasar el “Golden Gate Bridge” si no íbamos a pasar por la Freeway, pues de la forma en que van todos los peatones y ciclistas….. por la terracería a un lado, y ese tramo era como de 2.6 millas, de terracería, no la mejor forma de iniciar una caminata de varios kilómetros, porque claro, ¿Cómo sube uno al puente? Ahí empezaron las colinas de San Francisco, subimos escaleras y terracería hasta llegar al puente, claro, pasar el Golden Gate Bridge a pie es maravilloso, por supuesto se supone que la vista iba a ser espectacular, si solo la niebla nos hubiera dejado…. Pero en fin, eso es San Francisco, colinas y niebla….
Llegamos a Sausalito y seguimos caminando, el clima estaba fabuloso, porque estaba fresco y nublado, lo que ayudaba para no estar muy asoleadas.
Al llegar a la milla 5.2 (o sea el kilómetro 8) habían cosas de comer (plátanos y naranjas y todo tipo de barras, las de granola que me gustan), y baños, y como había decidido no entrar en la primera parada, decidía hacerlo en la segunda, claro, la fila estaba larguísima, pero como todavía no estaba muy caliente pude estar parada un rato mientras me estiraba (me ayudó mucho).
Salí de ahí y ya había perdido a la chava con la que iba (en esta caminata no importaba dejar de estar con alguien, puesto que cada quien lleva su ritmo), así que seguí caminando, ahí me encontré con otra señora que era viuda, jubilada de electricista y yo la veía y no se me ocurría como le iba a hacer para terminar, porque iba por las 39 millas (26 millas o sea 42 kms el sábado y 13 millas o sea 21 kms el domingo), y apenas íbamos en la sexta milla y yo ya la veía agotada.
Mientras caminábamos había voluntarios que pasaban en carros arreglados echándonos porras y dándonos cosas de comer (desde fresas deliciosas hasta snickers y m&m’s), eso de que caminar adelgaza no necesariamente es cierto con tanta comida a nuestro alcance jejejeje.
Mientras caminaba Daniel me veía en diferentes puntos a lo largo del camino, y me echaba porras y me daba muchísimo apoyo, y la verdad ayuda mucho eso de las porras.
Era fabuloso ver a las mujeres que caminaban, porque como iba a ser una caminata de largo alcance, no es como en el maratón que no traes nada encima, aquí al contrario, traían mochilas y botellas de agua, y era chistoso ver a algunas que se paraban en el cafecito a desayunar o a comerse un helado.
Me encontré al final de esta jornada un equipo de mujeres super padre, porque no puedes llevar ipod ni celulares, pero una de ellas llevaba música en la parte de atrás de la mochila, con una bocina, y bueno, íbamos a un ritmo parecido y con música ochentera… muy agradable.
Llegué a la milla 13.1 (kilómetro 21) del primer día muy bien, no iba agotada ni nada por el estilo, de hecho una de las del grupo me dijo que porqué no le seguía para tratar de lograr los 42 kilómetros ese día y los 21 al día siguiente, que siguiera hasta que ya no pudiera más, y yo le dije que no, que yo sabía que podía con los 21 el sábado y los 21 el domingo, pero si seguía hasta no poder más ese día, al día siguiente no iba a poder caminar.
Llegamos a la parada final para las que íbamos a hacer la mitad, era justo antes de volver a pasar el Golden Gate Bridge, y ahí tomamos un camión que nos llevó al punto de reunión.
Al llegar allá fue muy agradable que habían personas dando masajes en forma voluntaria, entonces me di un masaje, me puse crema de esta que es para los golpes y me tomé un flanax, y estaba lista para el día siguiente.
Esa noche fui a cenar comida de la India, deliciosa, para los que insistían en que comiera pasta, era más fuerte mi antojo de comida diferente que la necesidad de mi cuerpo de pasta jejejeje.
Fue un buen día, y me fui a dormir temprano para aguantar al día siguiente.
Saludos a todos, gracias nuevamente por su apoyo y sus donativos que hicieron todo esto posible y no se pierdan la conclusión de esta maravillosa caminata.

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